
un hombre, posiblemente hemipléjico, se enreda por cuenta propia en una maraña de helechos verde follaje, observándola penetrante, con su bastón arraigado, tumbado en la superficie de la Tierra.
los mantis son los helechos. o mejor dicho, son los yuyos, las hierbas, los hinojos de la Pacha-mama.
sólo yerba prensada y estéril. hojas de filo verde que permiten la reconstrucción hormonal y neurótica. un recoveco lindante a un árbol sin sombra alguna, a la cima del mundo. un escondite frágil y glutinoso, en su dudosa fragancia existencial.
súbitamente, las ondas expansivas irrumpen periódicas. sin previo aviso matinal:
‘bzzzzdddddddddddddddddddddddddddddddddddddzzdddddddddddddddddddddd’,
-cual prolepsis sonora de la invasión de un ciclo-
1…___________________ sólo
2 ____________________momentos
(…)
3… ___________de paz__ que es paz… ante todo...
‘bzzzzdddddddddddddddddddddddddddddddddddddzzdddddddddddddddddddddd’
los mantis son los helechos. o mejor dicho, son los yuyos, las hierbas, los hinojos de la Pacha-mama.
sólo yerba prensada y estéril. hojas de filo verde que permiten la reconstrucción hormonal y neurótica. un recoveco lindante a un árbol sin sombra alguna, a la cima del mundo. un escondite frágil y glutinoso, en su dudosa fragancia existencial.
súbitamente, las ondas expansivas irrumpen periódicas. sin previo aviso matinal:
‘bzzzzdddddddddddddddddddddddddddddddddddddzzdddddddddddddddddddddd’,
-cual prolepsis sonora de la invasión de un ciclo-
1…___________________ sólo
2 ____________________momentos
(…)
3… ___________de paz__ que es paz… ante todo...
‘bzzzzdddddddddddddddddddddddddddddddddddddzzdddddddddddddddddddddd’
sería natural en la redundancia errante del medio silvestre. es natural, precisamente.
(los ojos encarnecidos en las cavidades, efecto de la disposición solar, se remontan a comienzos de julio, en el Índico.)
consiste el momento más fastidioso del aura: son las fuerzas sinápticas trastornando el sistema.
el movimiento ciclotímico que violenta con la expansión-contracción el de la propia luz y el ambiente. luz cambiante, que refracta en sus propios arcos rectificados; inesperados y a la vez monótonos, los movimientos abandonan la resonancia y permiten entrever su origen arcaico.
la india, quizás; el himalaya. resulta sólo una alucinación febril, y su tranquilidad la antonimia de la hemisférica convulsión que conmociona con sus actos el trance genérico. su paz interior es poesía campestre. la sabiduría que remienda Abraxas.
las palpitaciones y reminiscencias de lo que habría sido remoto, ciertamente su futuro y lo que es hoy día; aparentemente, derivaría en redundancias a causa de las mantis: el planeo abatido y disforme, mezclado, surge del ser humano trastornado. el hombre hemipléjico causa una epilepsia continua a su alrededor. ataca a las comunas, ataca a sus observadores, proveyéndose de la naturaleza, la convulsión psíquica y errática. sentado a la sombra inexistente de un paisaje, con su árbol marrón -lindando a la manera del buda que predica la estabilidad-, sus ojos retuercen el diafragma, resaltando un movimiento sospechoso, dirigido a algún sector del recoveco yuyal, se manipula el foco y al llegar al aumento requerido, las vibraciones constantes se violentan, resultando en la inconstancia del ambiente.
el movimiento obstaculiza la percepción; todo evoluciona en una apreciación abstracta de los acontecimientos.
tanto la naturaleza como el enrarecimiento encierran al observador en un ambiente líquido e ilimitado, aún áspero, y a su vez lo paralizan en función del ser-superior, fomentando la creación de calambres en los organismos adyacentes. hurtándoles calcio.
‘bzzzzdddddddddddddddddddddd’
el zumbido es, aún constante. quiébranse las ondas y vuélvense a reconstituir en sustrato. el sonido es inyectante; acompaña con pequeños espasmos la sacudida: la neurona colinérgica subyugada.
se muestra al foco, entre otras: la copulación de unos mantis; montonetes de yuyo natural y rasgado por los susodichos en su alimentación diaria; y al hombre en su saber indicando con sus miembros a un par de observadores que han logrado moverse aprovechando el quiebre gutural del sinsentido: hablan en un idioma no-sonoro, tapiado por el oculto zumbido que coexiste a su alrededor (porque no se niega su existencia, aún a tan corta distancia, a decibeles tan bajos).
Abraxas, nuevamente: el hombre revela indicios, y sólo eso, sus palabras se perciben, huecas de sonido aparente. pero en su boca retoman las mantis el favor natural y el organismo subyace perdido en un coliseo íntegro aunque taciturno. el calor aumenta y sus vibraciones recuperan la forma de onda de resonancia, esta ocasión en el abdomen y no en la parálisis del presente ingenuo. a grito pelado se redujo a un paralítico, y no en retroceso natural, sino en efigie, en acabado mustio. ya no en la amputación de los filamentos de sus miembros, puesto que el hemipléjico avanza a la inoperación de su abdomen. no. precisamente el desgarrado sentir y la canabis que resulta intrascendente en la conmoción de la estática, le causan la ceguera.
estimulan.resonando.febriles.médium.impenetrable.recóndito.enigmático.aberrante.
suenan las mantis en el interior oscuro de nervios y tendones yuxtapuestos.
¡colina y ácido acético!
rugen los señores observadores:
se exige la muerte, el sueño artificial de los cuerpos ya vencidos.
se escinden en reposo pues, las mantis, la expansión de los monótonos. esta ocasión volverán a su nicho saciadas.
y aún ahora, refulgiendo sobre el yuyo metálico, se alejan ajadas por la sabana, bajo el inclemente sol de mediodía. a zumbido inexistente.
¡colina y ácido acético!
rugen los señores observadores:
se exige la muerte, el sueño artificial de los cuerpos ya vencidos.
se escinden en reposo pues, las mantis, la expansión de los monótonos. esta ocasión volverán a su nicho saciadas.
y aún ahora, refulgiendo sobre el yuyo metálico, se alejan ajadas por la sabana, bajo el inclemente sol de mediodía. a zumbido inexistente.
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…
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(cerca, muy cerca, una expansión retrae memorias agrestes. la evocación de un suelo saltado en mármol, terroso en sus aristas, y la paz de una tarde absolutamente bucólica. los vicios, en este entonces, son las caminatas, el puro verde especulado, el entresueño natural de una Grecia aún más remota, acaso acrónica.)
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(cerca, muy cerca, una expansión retrae memorias agrestes. la evocación de un suelo saltado en mármol, terroso en sus aristas, y la paz de una tarde absolutamente bucólica. los vicios, en este entonces, son las caminatas, el puro verde especulado, el entresueño natural de una Grecia aún más remota, acaso acrónica.)